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El futuro de la Agricultura y de la Alimentación nos incumbe a todos/as: Por una nueva Política Agraria

Ir a El futuro de la Agricultura y de la Alimentación nos incumbe a todos/as: Por una nueva Política Agraria 16 Septiembre 2008

AGRICULTORES, ECOLOGISTAS, CONSUMIDORES y ONGs, CONSTITUYEN UN FRENTE COMÚN PARA REIVINDICAR UN MODELO SOCIAL Y SOSTENIBLE DE AGRICULTURA

Bajo el título, “El futuro de la agricultura y de la alimentación nos incumbe a todos/as, por una nueva política agraria”, COAG, GREENPEACE, ECOLOGISTAS EN ACCIÓN, AMIGOS DE LA TIERRA, CECU, UCE, CEACCU, PLATAFORMA RURAL, VETERINARIOS SIN FRONTERAS, XARXA DE CONSUM SOLIDARI, ENTRE PUEBLOS, “NO TE COMAS EL MUNDO”, han presentado esta mañana en Madrid un manifiesto en el que instan a los gobiernos europeos a renovar su apuesta estratégica por la agricultura social, garantizando un abastecimiento alimentario mínimo en el marco de la soberanía alimentaria y la preservación del medio ambiente y el medio rural.

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, (COAG), Greenpeace, Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra, UCE Consumidores, CEACCU, CECU, Plataforma Rural, Veterinarios Sin Fronteras, Xarxa de Consum Solidari, Entre pueblos y “No te comas el mundo”, han presentado hoy en rueda de prensa un manifiesto conjunto en el que se insta al Gobierno español y a la Unión Europea a reflexionar sobre el fracaso de su política agraria y a dar un giro en sus propuestas, orientándolas hacia un marco de carácter multilateral que respete la soberanía alimentaria de los pueblos, la sostenibilidad y las necesidades reales de los profesionales agrarios de todo el mundo.

En estos momentos se está debatiendo una nueva reforma de la Política Agraria Común, PAC, , (el denominado “chequeo”), en paralelo a la apertura del debate sobre la PAC a partir de 2013. La Comisión Europea no asume en este “chequeo” la grave crisis de la agricultura y la alimentación, evidenciada en la desaparición de explotaciones del modelo social de agricultura y los altos precios de los alimentos, y propone profundizar la senda de la liberalización, evidentemente fallida, de la reforma de 2003. Todo ello disfrazado de un discurso construido sobre cuestiones medioambientales, calidad, gestión del territorio, desarrollo rural, cambio climático y energías, y contradictorio con la realidad que viven los ciudadanos/as de la Unión.

Las organizaciones firmantes del manifiesto entendemos que es necesaria una reforma de la PAC con una nueva orientación de las políticas comunitarias, adaptada al nuevo entorno emergente y asentada sobre principios firmes y realistas. Esto significa que Europa debe renovar su apuesta estratégica por la agricultura, garantizando un abastecimiento alimentario mínimo en el marco de la soberanía alimentaria y la preservación del medio ambiente y el medio rural. Los/as agricultores/as tienen que ver reconocida y valorada su labor, principalmente a través de unos precios justos para sus productos, lo que hace imprescindible desarrollar políticas de estabilización y transparencia de los mercados.

Asimismo, la PAC está impulsando un modelo de agricultura industrial especulativo, concentrando la producción en aquellos territorios que permiten obtener grandes volúmenes de producción estandarizada a bajo coste (deslocalización). Normalmente estas producciones se hacen en régimen de monocultivo, algo que resulta medioambientalmente insostenible.

Este modelo tiene un gran impacto ambiental y territorial, con un uso intensivo de recursos naturales y una inadaptación a las posibilidades del territorio, (transporte de los alimentos de una punta a otra del planeta, a costa de un gran coste energético, mientras se abandonan los mercados locales y se condena a la pobreza a innumerables agricultores/as y campesinos/as). Es importante condicionar las ayudas de la PAC a las prácticas ambientales de los agricultores y ganaderos. En este camino hay que huir de soluciones engañosas como la utilización de cultivos modificados genéticamente: no resolverán ninguna crisis medioambiental sino que por si mismos suponen un riesgo para el medio ambiente, para la seguridad y la salud, además de incrementar la dependencia de las agroindustrias.

Ante este escenario, necesitamos una nueva política agraria en Europa que abandone el paradigma de la liberalización comercial, asumiendo su responsabilidad ante productores y consumidores en la estabilización de los mercados, defendiendo el interés general de toda la ciudadanía europea que no coincide con el de los conglomerados agroexportadores y las grandes distribuidoras y practicando una solidaridad real con todos los campesinos, especialmente los de los países del Sur, reconociéndoles el derecho a producir y desarrollar sus mercados locales.

El Gobierno español, en su ámbito competencial, debe asumir el carácter estratégico de la agricultura y la alimentación para el conjunto de la sociedad y, por tanto, desarrollar políticas de Estado para mantener un modelo social y sostenible de agricultura y alimentación. Asuntos como la comercialización agroalimentaria, la fiscalidad, las prioridades estratégicas de producción, la investigación, los seguros agrarios, el desarrollo rural, el binomio agricultura-medio ambiente, entre otros, deben ser abordados plenamente por las administraciones públicas españolas poniendo la prioridad política en el mantenimiento y promoción del modelo social de agricultura y alimentación.

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