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Justicia Climática

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Hacia la democratización energética

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La transición energética hacia fuentes de energía renovable es inevitable, pero no vale cualquier tipo de transición, es necesario democratizar la energía y hacerla accesible a toda la población.

Necesitamos un sistema basado en la energía comunitaria, 100% renovable, con participación ciudadana, socialmente justo, más eficiente y con menor consumo de los sectores económicos y para ello impulsamos las comunidades energéticas de base ciudadana.

Las comunidades energéticas son grupos de personas que se unen para gestionar, producir y consumir su propia energía limpia. Estas comunidades, basadas en la descentralización y la democracia participativa, demuestran que se puede cambiar el sistema energético: con ellas dejamos de depender de las multinacionales, devolvemos el poder a las personas y luchamos contra la crisis climática.

Un momento crítico

Hablar de crisis climática es hablar de un sistema económico que se sostiene profundizando las desigualdades sociales. Es a su vez causa y consecuencia de otras crisis que se interrelacionan como la crisis energética y de materiales, crisis de pérdida de biodiversidad, crisis social y crisis de cuidados entre otras. Por ello, en la búsqueda de soluciones justas, se hace imprescindible abordarlas desde una mirada global,  desde una perspectiva donde la justicia social, ecológica y de género sean primordiales.

Si queremos afrontar la actual crisis ecosocial necesitamos una transformación del sistema económico y social, y el sistema energético es una pieza fundamental a transformar. Defendemos además la energía comunitaria como herramienta de lucha contra la precarización energética, de forma que las comunidades energéticas sean espacios de participación inclusivos y con una mirada democrática que huya del asistencialismo.

Si no queremos que la transición energética quede en manos del oligopolio tenemos que juntarnos, unir nuestras fuerzas y poner en marcha proyectos que no solo abastezcan nuestros territorios, sino que también pongan a las personas y los ecosistemas en el centro.

Comunidades Energéticas

Las comunidades energéticas son grupos de personas que se unen para gestionar, producir y consumir su propia energía limpia.

Estas comunidades, basadas en la descentralización y la democracia participativa, demuestran que se puede cambiar el sistema energético: con ellas dejamos de depender de las multinacionales, devolvemos el poder a las personas y luchamos contra la crisis climática.

Estos proyectos están empezando a coger fuerza a lo ancho y largo del territorio español, pero todavía queda un largo camino que recorrer para su implantación en gran parte de los municipios españoles.

La ciudadanía está siendo realmente la pionera e impulsora de esta nueva manera de producir y gestionar la energía: un modelo que es clave en la adaptación al cambio climático, ya que reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, fomenta la implantación de energías renovables descentralizadas y contribuye a generar comunidades resilientes y con justicia de género.

Las comunidades energéticas podrían cubrir casi el 100% de la demanda eléctrica del sector doméstico y terciario. Además la situación está cambiando y la implantación de las comunidades energéticas está tomando fuerza. Aunque en un primer momento pueda parecer complicado, crear una comunidad energética es posible. Ya hay ejemplos pioneros en estado avanzado en nuestro territorio.

Te invitamos a visitar la web Tomemos la energía, en ella explicamos qué son las comunidades energéticas, y ponemos a disposición de la ciudadanía una guía para crear una comunidad energética, un mapa de casos de éxito que destaca las ventajas de las comunidades energéticas.

Formamos parte además de la Coalición por la Energía Comunitaria, un espacio plural e inclusivo en el que iniciativas de comunidades energéticas, entidades, colectivos y organizaciones trabajamos juntas con el objetivo común de lograr una transformación energética justa hacia un futuro 100% renovable en manos de las personas y las comunidades.

Trabajamos intensamente en el sostenimiento de un movimiento ciudadano fuerte, conocedor de sus derechos y organizado en pro de la energía comunitaria. Proponemos a las comunidades energéticas locales y de base ciudadana, como herramientas posibles de cambio de sistema para lograr una transición energética realmente justa y donde quepamos todas, y señalamos y denunciamos el acaparamiento de recursos públicos, a priori destinados a comunidades energéticas ciudadanas, por parte de las grandes empresas. Y es que desde las instituciones y bajo la presión de las grandes corporaciones la apuesta continua es un mero paso de energía fósil a energía verde, donde esta última no es tan verde como se vende y donde las relaciones de poder y la acaparación de recursos en general, y energéticos en particular, son cada vez mayores. Precarizando más y más la vida de millones de personas.

Las comunidades energéticas no son solo determinantes para acelerar la transición energética basada en fuentes de energía limpia, sino que son un catalizador para responder a la precarización energética en los diferentes municipios del territorio español.

¡Es hora de que la energía cambie de manos!

Movilizar, resistir, transformar