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Que las víctimas de los derrames de petróleo de Shell tengan que esperar trece años para obtener justicia es demasiado

Ir a Que las víctimas de los derrames de petróleo de Shell tengan que esperar trece años para obtener justicia es demasiado 6 febrero 2021

El 2 de febrero prevaleció la justicia para la población de un Delta del Níger anegado en petróleo. Tras trece años de lucha para obtener indemnización por los daños provocados por los derrames de petróleo, tres agricultores nigerianos, con el apoyo de Amigos de la Tierra Países Bajos, han vencido a una de las empresas transnacionales más poderosas del mundo, Shell, en un tribunal de Países Bajos.

Por toda la región del Delta, en el sur de Nigeria, incluso la gente que nunca había escuchado hablar del Tribunal de Apelaciones de La Haya, está celebrando la victoria. Pero ninguna víctima debería tener que esperar trece años para obtener justicia. Urge la necesidad de aprobar mejores leyes que garanticen que existe una forma más rápida y efectiva para que las víctimas obtengan indemnización.

El descubrimiento de petróleo en el Delta del Níger vino de la mano de un sufrimiento indescriptible para su población. Shell estuvo presente desde los inicios en la década de 1950 y trajo consigo derrames de petróleo y contaminación. La reiterada falta de acción de las empresas petroleras y el gobierno para limpiar la contaminación ha dejado a cientos de miles de ogonis con graves problemas de salud, sin más opción que respirar gases tóxicos, beber agua envenenada, cultivar en tierras contaminadas y sin poder ganar un sustento. La expectativa de vida en este lugar es diez años menor que en el resto de Nigeria.

El jefe Barizaa Dooh era un empresario exitoso en la abundante y próspera aldea de Goi: tenía una panadería, tierras fértiles y varias canoas de pesca para aguas profundas, hasta que los oleoductos de Shell con un mantenimiento deficiente produjeron dos grandes derrames de petróleo en 2003 y 2004. La aldea desapareció casi por completo, se contaminaron las tierras, los peces murieron y Dooh se quedó prácticamente sin nada. Shell negó tener responsabilidad alguna. Entonces Dooh se juntó valientemente con otros tres agricultores de las aldeas cercanas y con Amigos de la Tierra para demandar a Shell en su país de origen, Países Bajos. Dooh falleció antes de conocer la sentencia que obliga a Shell a asumir su responsabilidad por la destrucción de su aldea. Pero su hijo, Eric, que ocupó su lugar como demandante, ha afirmado: “finalmente hay esperanza y algo de justicia para el pueblo nigeriano que sufre las consecuencias del petróleo de Shell”.

Este importante fallo no solo representa la primera vez en la que alguno de los sobrevivientes de la contaminación petrolera provocada por Shell en el Delta del Níger obtiene justicia e indemnización en el país de origen de la gigante petrolera. También obligará a la sede central de Shell a replantearse las acciones de las que considera que puede salir impune. Cabe destacar que el tribunal falló que tanto Shell como su subsidiaria nigeriana incumplieron su deber de cuidado. Shell no hizo todo lo necesario para evitar los daños producidos por las filtraciones. Shell tiene el deber de intervenir en el comportamiento de su subsidiaria: ya no puede pasar más la pelota y esconderse detrás de un velo complicado de subentidades y empresas de servicios. Lo mejor de todo es que el fallo implica que toda empresa de Países Bajos que no respete las normas ambientales y de derechos humanos en el extranjero ahora enfrenta el riesgo de ser llevada a la justicia, rendir cuentas y ser multada.

Para mis brillantes colegas de Nigeria que trabajaron de forma incansable con las comunidades del Delta, esta sentencia lleva esperanza a toda la región. Puede ayudar a la población del Delta a reescribir su sangrienta historia, conforme a la promesa del mártir de la resistencia ambiental Ken Saro-Wiwa. Con miles de filtraciones de petróleo en todo el Delta del Níger, las víctimas ahora tienen un camino para seguir en la búsqueda de justicia e indemnización.

¿Pero por qué ha costado tanto tiempo? La verdad es que nuestros abogados y abogadas tuvieron que destinar una gran mayoría de estos trece años a debatir procedimientos con el tribunal y a vencer obstáculos impuestos por Shell. Se desperdiciaron años intentando acceder a documentos claves de Shell, con el fin de probar que la sede central de la empresa era responsable por su subsidiaria y que la demanda debía ser interpuesta en los tribunales de Países Bajos. Años en los cuales los demandantes nigerianos estuvieron sentados frente a un juez, en lugar de disfrutar la vida con sus familias.

No se debería necesitar un esfuerzo maratónico de parte de Amigos de la Tierra para que cuatro agricultores sean indemnizados por Shell en su país de origen. Esta debería haber sido una demanda relativamente clara. Es por esto que se necesitan mejores leyes para que empresas europeas como Shell sean responsabilizadas por lo que sucede en su nombre en el extranjero. Un deber de cuidado para garantizar que las empresas eviten activamente los daños a lo largo de sus cadenas de suministro; que haya transparencia para poder ver lo que están haciendo y que se responsabilice a las empresas matrices para así terminar con el juego de pasarse la pelota. Acceder a la justicia en Europa tiene que ser más fácil para todas las personas afectadas por las violaciones de derechos humanos y daños ambientales provocados por empresas europeas: si no podemos llevarlas ante un tribunal, entonces será imposible que rindan cuentas.

En este momento, la UE está debatiendo el establecimiento a nivel europeo de una legislación relacionada con la llamada “debida diligencia empresarial». Esta podría ser la herramienta más poderosa hasta la fecha para garantizar que las empresas europeas sean responsabilizadas por sus acciones en el extranjero. Esta demanda ha allanado un duro camino para las víctimas de crímenes empresariales. Ahora necesitamos leyes fuertes para que sea más fácil acceder a este camino. Para que responsabilizar judicialmente a empresas como Shell sea la regla, no la excepción. Y al menos así, esperamos poderles disuadir de cometer estos abusos.

Artículo de Donald Pols es director de Milieudefensie/Amigos de la Tierra Países Bajos y presidente de Amigos de la Tierra Europa). Síguelo en Twitter: @DonaldPols

Pie de foto: Eric Dooh contemplando los territorios de la comunidad de Goi devastados por el petróleo. Eric Dooh se integró como uno de los demandantes del caso tras la muerte de su padre, el jefe Barizaa Dooh, que fue uno de los cuatro agricultores originales que presentaron la demanda contra Shell. Crédito: Amelia Collins/Amigos de la Tierra Internacional.

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