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Las Estrategias del Campo a la Mesa y Biodiversidad se quedan a medio camino para afrontar las crisis alimentarias y ecológicas

Ir a Las Estrategias del Campo a la Mesa y Biodiversidad se quedan a medio camino para afrontar las crisis alimentarias y ecológicas 21 mayo 2020

• La estrategia no contempla medidas para reducir el consumo y la producción de carne industrial
• Del Campo a la mesa debe apostar por la producción agroecológica a pequeña escala
• Ambas deben empezar con una modificación de la Política Agraria Común

Ayer 20 de mayo, la Comisión Europea lanzó las estrategias políticas “Del Campo a la Mesa” (Farm to Fork) y la de Biodiversidad en el marco del Green New Deal. Desde Amigos de la Tierra celebramos que incluyan medidas positivas, sin embargo, se quedan a medio camino para abordar las crisis alimentarias y ecológicas actuales.

Ya hemos visto que el Green New Deal puede tener una estrategia basada en el crecimiento económico sin contemplar otros parámetros, o puede basarse en una estrategia que aborde las crisis ecológicas, climáticas y agrícolas. La estrategia Del Campo a la Mesa demuestra que es imposible enfrentar esta crisis sin un cambio de modelo que ponga a las personas y al planeta en el centro de las políticas alimentarias.

Estrategia Del Campo a la Mesa

Criticamos los siguientes puntos de la Estrategia Del Campo a la Mesa:

• Incluye un objetivo para reducir a la mitad el uso de agrotóxicos en 2030, sin embargo, numerosas organizaciones y más de 300.000 personas han reclamado a la CE la reducción de un 80% para ese año y de un 100% en 2035.

• Mientras no contempla un plan de acción destinado a reducir la producción y el consumo de carne industrial y otros derivados animales, menciona reemplazar las importaciones de piensos por «aditivos innovadores» y desarrollar «materiales de alimentación alternativos», así como una serie de propuestas para mejorar el etiquetado y la información al consumidor.

• Presenta una nueva generación de organismos modificados genéticamente como una opción “para mejorar la sostenibilidad en toda la cadena de suministro”, lo que se debe principalmente al lobby de la industria biotecnológica.

Consideramos que la estrategia es totalmente inconsecuente con las medidas que se deberían priorizar si se tienen en cuenta los graves impactos del sistema agroalimentario en nuestras sociedades y ecosistemas. Así, ve un despropósito que no se contemple una legislación específica para reducir el consumo y la producción de carne y derivados; que se promocione una nueva generación de nuevos cultivos transgénicos, y se establezcan objetivos insuficientes de reducción de agroquímicos. Todo esto termina minando el compromiso marcado por la propia estrategia por conseguir un sistema alimentario “justo, saludable y respetuoso con el medio ambiente.

La agricultura y la ganadería industrial están ocasionando una crisis ecológica sin precedentes. Sin embargo, la estrategia “Del Campo a la mesa” no soluciona estos problemas, cuando debería centrarse en las medidas que pueden hacer frente a esta situación: apostar por reducir la producción de carne industrial, promover la ganadería ecológica y extensiva, fomentar la agroecología en todas sus vertientes, así como priorizar los circuitos cortos de comercialización, entre otras.

La Estrategia de Biodiversidad

La Estrategia de Biodiversidad incluye algunos compromisos que la organización considera más positivo:

• Un objetivo para completar la red Natura 2000 y, junto con las áreas protegidas a nivel nacional, proteger el 30% de la tierra de la UE.

• Establece un mandato a la UE que establezca objetivos vinculantes de restauración para hábitats degradados.

• Proponer que al menos el 25% de las tierras agrícolas de la UE deben estar bajo agricultura orgánica para 2030, algo que también se incluye en la Estrategia del Campo a la Mesa.

Por primera vez, la estrategia incluye propuestas para regular el comercio respecto a la biodiversidad. Integra las obligaciones de presentación de informes para la biodiversidad en virtud de la directiva de presentación de informes no financieros, y promueve sistemas de impuestos y fijación de precios para reflejar los costes ambientales reales y considerar enfoques de debida diligencia. Sin embargo, las propuestas serán voluntarias en lugar de vinculantes, lo que significa que su impacto probablemente sea mínimo, por lo que es vital que se transformen en una legislación concreta.

Se trata de un primer paso positivo, pero sus buenas palabras e intenciones deben ser asumidas por el resto de la Comisión actualizando las políticas obsoletas, impulsadas por el crecimiento económico, para garantizar la preservación de la naturaleza. Esto debería comenzar con una revisión profunda de la Política Agraria Común para asegurar que elimine gradualmente la agricultura industrial, los pesticidas y el uso excesivo de agroquímicos, así como que los sean producidos por agricultores y agricultoras locales de forma sostenible.

Ahora será el momento de avanzar en las propuestas legislativas. El objetivo de reducción de agroquímicos se revisará en 2022, y la reforma de la Política Agrícola Común finalizará en los próximos meses. Desde Amigos de la Tierra estaremos presionando para incluir las medidas necesarias que protegan el interés general.

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