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Lanzamos la campaña Tomemos la Energía: es la hora de las comunidades energéticas

Ir a Lanzamos la campaña Tomemos la Energía: es la hora de las comunidades energéticas 29 septiembre 2022
  • Lanzamos la campaña, “Tomemos la energía”, para dar un impulso a las comunidades energéticas.
  • La transición energética hacia fuentes de energía renovable es inevitable, pero no vale cualquier tipo de transición, es necesario democratizar la energía y hacerla accesible a toda la población.

  • Los municipios deben tomar la batuta y transformarse en el motor de cambio potenciando las energías renovables a través de las comunidades energéticas

La campaña Tomemos la Energía, centrada en las comunidades energéticas como agentes de cambio, busca incidir en las políticas públicas a nivel regional y estatal, así como involucrar a colectivos y personas que por lo general están fuera de los procesos de toma de decisiones, más en concreto en el sector de la energía. Los municipios deben tomar la batuta y transformarse en el motor de cambio potenciando las energías renovables a través de las comunidades energéticas y la participación ciudadana.

La crisis climática es uno de los problemas más acuciantes a nivel mundial, sin embargo, las políticas planteadas por el momento son tibias en comparación con la magnitud de la emergencia. La actividad humana, con una gran diferencia de responsabilidad entre los sectores de la población, ha generado esta situación, y solo transformándola de forma radical se podrá evitar un calentamiento peligroso por encima de los 2°C.

En un contexto de emergencia ecológica, el establecimiento de un objetivo de un 23% de reducción de emisiones para 2030 a nivel estatal es insuficiente. En la misma línea el 42% de energías renovables planteado para dicho año debe incrementarse, y, con este objetivo, los gobiernos centrales, regionales y municipales deben priorizar el impulso a la energía comunitaria y en concreto la figura de las comunidades energéticas.

Las comunidades energéticas no son solo determinantes para acelerar la transición energética basada en fuentes de energía limpia, sino que son un catalizador para responder a la pobreza energética en los diferentes municipios del territorio español.

La subida de precios de la luz y la energía están dejando a miles de familias sin acceso a un derecho básico como es la energía en unas circunstancias de temperaturas extremas. Potenciar las comunidades energéticas es una solución para poder abastecer de energía a las personas más vulnerables sin tener que depender de los mercados energéticos internacionales que premian a los combustibles fósiles lanzando a estas personas a una espiral de dependencia.

Como parte de su campaña, ayer mismo, celebramos el encuentro, “Energía Comunitaria: Sin dejar a nadie atrás” en el que contó con la participación de diferentes colectivos, priorizando los que históricamente han sido infrarrepresentados en el sector energético y principalmente conformados por mujeres, para analizar los obstáculos para participar en la transición energética y trazar de forma conjunta el camino a seguir para democratizar la energía.

Mientras las grandes empresas se benefician de la transición energética se está desaprovechando el enorme potencial de la energía comunitaria para generar energía eléctrica limpia y cercana, y crear empleo local. Se podría cubrir el 100% de la demanda eléctrica de los sectores doméstico y terciario en 2030. Ahora es el momento de que el Gobierno transponga la directiva de renovables y establezca medidas que fomenten la energía comunitaria y reconozca el papel de la ciudadanía como agente protagonista en la transición energética.

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En la web de la campaña Tomemos la energía, explicamos qué son las comunidades energéticas, y pone a disposición de la ciudadanía una guía para crear una comunidad energética, un mapa de casos de éxito que irá completándose y destaca las ventajas de las comunidades energéticas:

  • Luchar frente a la crisis climática: contribuye a descarbonizar la economía y abordar la emergencia.
  • Democracia: es justicia energética. Las personas deciden cómo, dónde y cuánta energía consumir.
  • Economía en cooperación: impulsa una economía y una sociedad basadas en la cooperación en lugar de la competencia, dentro de los límites del planeta Tierra.
  • Reducción de la pobreza: reduce la pobreza energética, la factura de la luz disminuye y las personas en riesgo de exclusión social pueden formar parte y beneficiarse.
  • Reducción de la brecha de género: con las herramientas y perspectivas necesarias, promueve la equidad de género a través de la participación plena de las mujeres.
  • Inclusión: permite la participación de grupos históricamente infrarrepresentados en el ámbito de la energía, como las personas jóvenes o las personas migradas.
  • Mejor uso del suelo: al reducir la necesidad de establecer macroproyectos de renovables, permite mantener los usos agrícolas, ganaderos y naturales del suelo.
  • Equilibrio y revitalización: al revitalizar la economía local al crear puestos de trabajo –el dinero se queda en la comunidad– y aumenta la cohesión social.

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