La UE aprueba el acuerdo comercial UE-Mercosur en medio del rechazo de la sociedad civil y los pequeños productores agrícolas y ganaderos
14 enero 2026
El viernes 9 de enero, en una votación sin precedentes, una mayoría cualificada de países de la UE aprobó el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, a pesar de los 25 años de desacuerdo por parte de la sociedad civil, organizaciones de agricultores y sindicatos.
Se trata de la primera vez que se aprueba un acuerdo comercial de la UE sin el consentimiento de todos los Estados miembros, pasando por alto las objeciones de importantes países europeos como Francia y Polonia.
La Coalición Europea por la Justicia Comercial, de la que formamos parte, condena enérgicamente que la Comisión Europea y los gobiernos europeos no tengan en cuentan las repercusiones del acuerdo en la agricultura, la salud, las personas trabajadoras y el clima.
La votación del Consejo de la UE se produce en un proceso excepcionalmente opaco y confuso, en el que se han producido numerosas excepciones en los procedimientos, y después de que la Comisión Europea haya eludido las intervenciones de los parlamentos nacionales y del Parlamento Europeo.
Estudios anteriores han revelado que el acuerdo entre la UE y Mercosur provocará la pérdida de 120.000 puestos de trabajo en Europa, aumentará drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero y la deforestación, y debilitará los derechos de las personas indígenas y trabajadoras. Este acuerdo en ningún caso representa una solución a la crisis climática, a la recesión o a la tensión geopolítica actual.
Además, la forma en la que se ha llegado a este acuerdo supone una grave amenaza para la democracia. Solo ha sido posible gracias a métodos opacos y antidemocráticos sin precedentes, como la división del acuerdo para permitir la votación y la denegación al Parlamento Europeo del acceso al dictamen del Tribunal de Justicia de la UE.
Además, las «salvaguardias» agrícolas propuestas son insuficientes para evitar daños a los pequeños agricultores, que se enfrentan a múltiples presiones derivadas de la liberalización mundial y otros acuerdos de libre comercio en fase de negociación.
La Comisión Europea está entrando en un juego de dominio imperial en el comercio mundial con China y Estados Unidos que no beneficia en a las personas trabajadoras ni a las consumidoras y, aún menos, a la naturaleza y al clima. Este acuerdo es totalmente tóxico.
Nota
Las salvaguardias para la agricultura no protegen a los agricultores: en cambio, sirven como herramienta de comunicación para vender un mal acuerdo. Las medidas son insuficientes y llegan demasiado tarde: solo surten efecto en una fase muy tardía, cuando ya se ha producido un «perjuicio significativo». Las salvaguardias no abordan las asimetrías estructurales y, por lo tanto, no pueden ofrecer una protección significativa contra la competencia desleal. Debido a su carácter a corto plazo, sus efectos siguen siendo muy limitados, mientras que el acuerdo vincula a la Unión Europea a largo plazo. Más información aquí.