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La Comisión Europea ofrece un regalo envenenado a los países anti transgénicos

Ir a La Comisión Europea ofrece un regalo envenenado a los países anti transgénicos 4 marzo 2014

La propuesta para que los estados miembros tengan mayor capacidad de decisión sobre los transgénicos puede convertirse en la puerta de entrada de nuevos cultivos

El 3 de marzo, se debatía en el Consejo Europeo un refrito de propuestas por las que teóricamente los estados miembros podrían decidir sobre el cultivo de transgénicos en su territorios. Sin embargo esta propuesta se presenta extremadamente favorable a la industria y proporciona a los países una base legal muy débil para restringir o prohibir los transgénicos, concediendo a las empresas una gran influencia.
La propuesta de la Comisión Europea, discutida por los estados miembros, ofrece bases legales muy vagas y no científicas, de manera que se abre la puerta a que las empresas demanden a los gobiernos. Hay una abrumadora mayoría de personas y decisores políticos contrarios a la expansión de los transgénicos en Europa – en febrero 19 gobiernos de la Unión Europea rechazaron la autorización de un nuevo maíz transgénico de Pioneer, una posición respaldada por el Parlamento Europeo y la mayoría de la ciudadanía de la UE.

Blanca Ruibal, responsable de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra España afirmó que “la propuesta es un regalo envenenado de la Comisión Europea. La Comisión se ve presionada por la industria para acelerar la autorización de nuevos transgénicos, pero se encuentra con la oposición de muchos gobiernos. Con esta propuesta pretenden desbloquear las decisiones permitiendo la prohibición de transgénicos por parte de algunos países, mientras otros, como es el caso del Estado Español, se verían inundados de nuevos transgénicos sin ningún tipo de control”.

Según la propuesta actual, los estados miembros que se oponen a los transgénicos estarían obligados a solicitar consentimiento a las empresas como Monsanto, BASF o Syngenta para excluir de sus territorios el cultivo de transgénicos. Esto sitúa a los gobiernos y las personas que defienden una agricultura libre de transgénicos a merced de la voluntad de la industria, según Amigos de la Tierra.

Blanca Ruibal continuó “los países llevan luchando más de 15 años contra la expansión de los transgénicos y defendiendo el derecho a prohibirlo, no deben conformarse con la primera oferta. Los transgénicos solo han demostrado sus beneficios para las empresas que los impulsan. Necesitamos una agricultura que proporcione suficientes alimentos sanos, protegiendo el medio ambiente y revitalizando las comunidades rurales”.

La Comisión Europea debe frenar el avance de los cultivos modificados genéticamente proporcionando a los estados miembros poder real para mantener su medio rural verdaderamente libre de transgénicos.

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