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Efectos sobre la salud

¿Es seguro comer transgénicos?

No existen evidencias científicas que demuestren que los alimentos transgénicos son seguros para la salud humana. Los únicos estudios que supuestamente prueban la seguridad de estos alimentos son realizados por las propias multinacionales que quieren ponerlos en el mercado.

Tampoco se conocen los efectos a largo plazo para la salud del consumo de OMG en pequeña cantidad y de forma continua, aunque las investigaciones independientes con animales hacen pensar que no son inocuos.

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, encargada de dar un aval desde el punto de vista de la salud a los OMG en Europa, tan solo los revisa los informes entregados por las empresas que los quieren comercializar. Además, su independencia está en entredicho: muchos de sus miembros pasan de la Agencia a puestos de altos cargos en la industria de los transgénicos o realizan su labor de supervisión mientras pertenecen a agencias de lobby.

 

¿Qué informes independientes avalan la seguridad de los productos transgénicos?

Ninguno. Los cultivos transgénicos se introdujeron en la agricultura y alimentación mundial hace unos 15 años sin estudios que avalaran su seguridad.

Los riesgos potenciales son muy diversos: aparición de nuevas alergias, creación de nuevos tóxicos, problemas de fertilidad, afectación de los sistemas inmunitario y hormonal y de diversos órganos internos, etc.

 

¿Qué dicen las investigaciones de las universidades francesas y austriacas?

Malas noticias: tanto el maíz transgénico MON810, que se cultiva a gran escala en España, como otro de los maíces aprobados para consumo animal y humano (y por lo tanto importado a Europa) están entre los productos transgénicos en los que se han detectado posibles daños para la salud.

En el caso del maíz MON810, investigadores franceses revisaron los estudios presentados por MONSANTO y pudieron demostrar que la empresa había ocultado datos sobre toxicidad en órganos, como hígado y riñones.
Por su parte, investigadores austriacos demostraron que unos de los maíces modificados genéticamente aprobados para consumo humano en la UE afecta a la reproducción de los ratones.

 

Pero…, ¿no bastaría con no ingerir productos transgénicos?

Eso estaría bien. Pero los transgénicos ya están en tu mesa…, galletas, chocolate, leche, carne, huevos…

– A través de la carne, la leche y los huevos: el principal destino de las cosechas e importaciones transgénicas es la alimentación animal, así que prácticamente todos los productos derivados de animales proceden de vacas, gallinas, pollos, cerdos, etc., alimentados con transgénicos.

– A través del maíz y la soja que contienen casi todos los alimentos preparados o precocinados y que en ocasiones son transgénicos. En este caso, y si el contenido en transgénicos es superior al 0,9%, la etiqueta tiene que indicarlo.

– A través de multitud de productos “contaminados”. El 15% de los alimentos a la venta que contienen soja o maíz -como papillas y leches infantiles, galletas o yogures- están contaminados por transgénicos (según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición).

Para estar a salvo, consume productos ecológicos.

 

¿Cómo puedo saber si un producto contiene OMG o no?

No es tan fácil…, solo lo sabrás si es un producto envasado y contiene más del 0,9% de ingredientes transgénicos.
En ese caso, su etiquetado ha de indicar claramente que contiene OMG, por ejemplo “maíz modificado genéticamente”.

Pero si hablamos de derivados animales, como carne, huevos, etc., es imposible saberlo. Lo que sí sabemos es que prácticamente toda la ganadería intensiva española se alimenta con piensos transgénicos.

 

¿Por qué otros países de la UE han prohibido los cultivos transgénicos en su territorio?

Muy sencillo: aplicando el principio de precaución. Muy especialmente por tratarse de productos que pueden afectar a nuestra salud.

Por ejemplo, Francia ha decidido actuar con cautela y prohibir el cultivo del maíz MON810 (el que se cultiva en España) basándose en estudios donde han revisado los datos de los ensayos realizados con ratas de laboratorio por Monsanto, la empresa promotora de este maíz. ¡¡¡Los datos se mantenían como confidenciales y los investigadores han tenido que obtenerlos en algunos casos por vía judicial!!! Los resultados arrojan cambios significativos en los valores sanguíneos del hígado y los riñones de las ratas, precisamente los órganos por donde se eliminan las sustancias tóxicas.

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