Ecofeminismo: el feminismo y el ecologismo se dan la mano este 8M y ponemos el foco en alianzas y proyectos comunitarios
4 marzo 2026
El creciente militarismo y la escalada bélica que estamos viviendo ponen de manifiesto la brutalidad del modelo económico actual y de una sociedad cada vez más deshumanizada. En un momento decisivo como este, el ecofeminismo tiene más sentido que nunca. Ecofeminismo no es otra cosa que poner la vida en el centro: la vida de las personas y la vida de los ecosistemas de los que formamos parte y que nos sostienen.
Las relaciones de poder a nivel internacional se vuelven cada vez más asfixiantes y nos llevan a un terreno geopolítico donde el miedo y el horror permean en todas las capas de la sociedad. Pero nuestro foco está en otros rincones, y es ahí donde tenemos que alumbrar, en esas alianzas, en esos proyectos comunitarios que nos sirven de guía, que cuidan las relaciones y a las personas.
El ecofeminismo construye en equidad y denuncia un sistema patriarcal donde las relaciones de poder y explotación se ceban con las personas más vulnerabilizadas, con los países del Sur, con las personas migrantes, con el colectivo LGTBIQA+, con las mujeres. El modelo capitalista explota la naturaleza y se apropia de los bienes y recursos de las poblaciones empobrecidas, explota cuerpos y territorios, sin importar las consecuencias.
No solo vivimos en un mundo en crisis por la destrucción del medio natural por culpa del capitalismo de crecimiento infinito, sino que los cuerpos racializados son también una fuente de explotación. El auge del fascismo y la extrema derecha pone en la diana a las personas racializadas que sufren la violación sistemática de sus derechos, son injustamente criminalizadas y perseguidas.
Pero los derechos humanos y la justicia para los pueblos son inamovibles. Somos muchas las personas que creemos firmemente en la justicia social y la equidad de las personas. Y cuidarnos y protegernos es básico para disfrutar de vidas plenas en entornos adecuados y saludables.
El ecofeminismo promueve vidas dignas, ritmos diferentes y busca tejer relaciones y espacios comunitarios basados en los cuidados y la inclusión. Reconoce y visibiliza nuestra interdependencia como sociedad y nuestra ecodependencia (con la naturaleza). Si algo lo caracteriza es la diversidad y la interseccionalidad, involucra e interpela a diferentes luchas sociales y nos conecta con los territorios para crear e imaginar juntas otros caminos por transitar.
Ahora lo llamamos ecofeminismo, pero ya existía, solo estamos dando nombre a cuidar y repensar nuestros ritmos de vida para poner fin al modelo establecido, a defender otro sistema más acorde al respeto a la vida y no al beneficio económico, a cuidar los espacios colectivos y construir en común. Más allá del individualismo y el consumo desmedido creemos en un ocio accesible basado en la alegría compartida. Ecofeminismo también es defender lo público, una vivienda digna, sanidad y educación de calidad, y es acabar con el extractivismo de recursos de lo rural a lo urbano.
Y va más allá, de la mano del ecofeminismo además luchamos por defender una Palestina libre y denunciar la explotación de los pueblos del Sur y de sus territorios. Construimos otros hogares, creamos otro tipo de familias, de relaciones y vínculos, estamos al lado de las personas migrantes y racializadas pero también nos responsabilizamos para descolonizar el pensamiento, la economía y nuestra cotidianeidad.
Encontramos el ecofeminismo en la capacidad de poder habitar vidas disidentes con dignidad, en el conocimiento popular, los ritmos lentos y otros haceres en contraposición a un modelo productivista. Ecofeminismo es decidir dónde, cómo y en qué condiciones se producen el alimento que nos nutre y en el acceso a alimentos sanos, seguros y soberanos.
Y sí, el ecofeminismo es imparable. Porque está en todos los aspectos de la vida, pero de la vida que queremos vivir, la que sabemos que es posible y por la que queremos luchar para que todas las personas vivan con justicia y dignidad.