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Amigos da Terra: “La Xunta debe asegurar al ciudadano que se ve obligado a participar en la extinción por la debilidad política en la lucha contra incendios forestales”

Ir a Amigos da Terra: “La Xunta debe asegurar al ciudadano que se ve obligado a participar en la extinción por la debilidad política en la lucha contra incendios forestales” 11 agosto 2006

Amigos da Terra: “La Xunta debe asegurar al ciudadano que se ve obligado a participar en la extinción por la debilidad política en la lucha contra incendios” Los incendios que invaden Galicia son un reflejo de la falta de actuación previa para evitarlos. Por otro lado, se está permitiendo que las personas colaboren en la extinción sin medios y sin seguros.

“Una vez más estamos presenciando que tras un año se alarde desde el gobierno de estar inviertiendo en la prevención de incendios, estamos en una situación en la que incluso la extinción se está haciendo imposible” declaran los ecologistas. En este momento, que todo arde, que los medios parecen no ser suficientes, tampoco se está permitiendo a la ciudadanía participar en la extinción de los incendios de una forma ordenada y organizada.

Ante las situaciones de emergencia que se viven, los ciudadanos se enfrentan al fuego para salvar sus pertenencias, pero los riesgos no están siendo asumidos por la Xunta. “¿Cuántos muertos vamos a necesitar para que el gobierno gallego se de cuenta de que los medios son insuficientes año tras año? Hacen falta más dispositivos especializados en la extinción, y si se pide colaboración ciudadana, que lo hagan proporcionándoles un seguro, una formación, una organización y un planteamiento útil y seguro”.

Colaboración ciudadana frente a los incendios forestales

Amigos da Terra pide la colaboración de la ciudadanía para que se acerquen a sus ayuntamientos prestándose como voluntarios, y desde los ayuntamientos con su equipo técnico y forestal se pongan las medidas oportunas para que este voluntariado sea útil, huyendo de la improvisación que en esta situación puede causar muertes y daños irreversibles a la salud, que no se deban lamentar después. Debe aprenderse de otras experiencias vividas, comencemos pues a trabajar de forma organizada.

La organización también solicita que la Dirección Xeral de Xuventude e Solidariedade despliegue los dispositivos oportunos para que este voluntariado pueda ser gestionado por los ayuntamientos, así como la Consellería de Medio Rural que colabore con los medios materiales necesarios.

El problema no es que en esta situación no aparezca una fuerza suficiente que lo resuelva, sino que exista el propio problema: que después de tantos veranos de incendios la situación no mejore, tan sólo empeore. “No se puede resolver el problema forestal gallego en una situación de emergencia como la actual, solamente con políticas que apuesten por la diversificación del monte, de su valorización económica y social que frene el abandono del mismo, que promueva su cuidado, que incluya penas máximas para los incendiarios, que asegure la vigilancia de los espacios forestales continua e intensa… solamente con esto podemos esperar no perder nuestros montes en la próxima década”.

El Decreto de la Xunta de 2006 por el que se regulan las medidas de prevención de incendios forestales es débil en comparación con otras comunidades autónomas, lo que demuestra la falta de rotundidad en las intenciones de frenar los incendios y conservar los montes: hay medidas como la no regulación del tráfico de vehículos a motor en el espacio forestal, dejar en manos de los ayuntamientos la autorización para el lanzamiento de fuegos artificiales, el permiso para hacer hogueras en zonas habilitadas para tal fin cuando el problema es el estado de abandono en el que se encuentran las áreas recreativas y las denominadas “zonas habilitadas”, la rebaja de la exigencia de los 30 años de cambio de uso de una zona forestal en caso de ser incendiada en muchas ocasiones (“actitud agroforestal de los terrenos, cambio del uso forestal a uso agrario o ganadero extensivo de aquellos montes no arbolados con especies autóctonas, incultos o en estado de abandono”).

Meses atrás la organización ecologista hacía declaraciones sobre la necesidad de que el Gobierno tenía que crear los Consellos Forestais, donde cada grupo interesado haría llegar su opinión y sus propuestas de solución, intentando frenar el uso de los incendios forestales como arma arrojadiza si los resultados no fueran los esperados.

A pesar de que en el VI Programa Comunitario de Medio Ambiente 2001-2010 se recoge que “la elaboración de las políticas de desarrollo rural y de protección del medio ambiente se debe basar en el diálogo y en la participación ciudadana”, el Consello Forestal de Galicia no practica esta declaración, lo que supone que la realidad de los montes gallegos y sus necesidades no sea transmitida desde los usuarios de los mismos y se pueda diseñar una estrategia consensuada.

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